jueves, 1 de diciembre de 2016

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Pago en efectivo cada vez más difícil


El anuncio de la rebaja de los límites de pago en efectivo entre empresas o entre particulares y empresas a 1.000 euros, desde los 2.500 actuales, como medida para el control del fraude vuelve a acelerar cambios de legislación y decisiones dirigidas a limitar el uso del dinero en metálico para efectuar pagos. No hay que olvidar que en este mismo año el Banco Central Europeo anunció que en el mes de mayo de 2018 dejaba de fabricar billetes de 500 euros con el fin de ir reduciendo paulatinamente su peso. Todo ello es un claro reflejo de una intencionalidad, en España y en la mayoría de los países europeos, el mayor control de las operaciones en efectivo para evitar usos irregulares del mismo.
  • El control de las operaciones en efectivo hoy
El artículo 7 de la Ley 7/2012, de 29 de octubre, de modificación de la normativa tributaria y presupuestaria y de adecuación de la normativa financiera para la intensificación de las actuaciones en la prevención y lucha contra el fraude, establece la limitación de pagos en efectivo respecto de determinadas operaciones. En particular se establece que no podrán pagarse en efectivo las operaciones, en las que alguna de las partes intervinientes actúe en calidad de empresario o profesional, con un importe igual o superior a 2.500 euros o su contravalor en moneda extranjera. Se amplía este límite hasta 15.000 euros cuando el pagador sea una persona física que justifique que no tiene su domicilio fiscal en España y no actúe en calidad de empresario o profesional. Todo ello se modificará reduciendo este importe en 1.000 euros.

Para evitar picaresca, en el cálculo de las cuantías indicadas, se sumarán los importes de todas las operaciones o pagos en que se haya podido fraccionar la entrega de bienes o la prestación de servicios. Es decir, por ejemplo, con los límites actuales, dos pagos de 2.500 euros por una compra de un coche a un concesionario valorado en 5.000 euros se considera una infracción, ya que la operación se valora por el total, los 5.000 euros.
También es importante analizar que se considera pago en efectivo y estos pagos los define el artículo de otra Ley, el 34.2 de la Ley 10/2010, de 28 de abril, de prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo. En este sentido no sólo se incluye el papel moneda, también todos los medios concebidos para ser utilizados como pago al portador, como puede ser un cheque bancario de esta modalidad. Esto es así porque su uso es el mismo que el efectivo y cualquier persona puede cobrarlo o ingresarlo.
Resumiendo. Las operaciones entre particulares no tienen limitaciones y se puede hacer pagos libremente en efectivo. También puedes hacer ingresos en entidades financieras de cualquier cantidad en efectivo, aunque, tengas que rellenar otros requerimientos de información para cumplir la normativa de prevención de blanqueo capitales. La limitación de pagos esté en operaciones entre dos empresas o una empresa y un particular. Todo ello se limitará a 1.000 euros, lo que en la práctica llevará a que sean muchas más las operaciones en las que quede una traza, pruebas de su origen y de su destino.
Todo ello, reforzado con un régimen de sanciones importante, que valora la declaración de alguna de las partes de las operaciones. En la actualidad si lo incumples, te enfrentarías a una infracción administrativa grave con una sanción del 25% sobre el importe de la operación. Por ejemplo, para un pago de 5.000 euros, la multa será de 1.250 euros. Pero como hemos mencionado, existe la posibilidad de que una de las partes quede exonerada de infracción, siempre que denuncie la operación en un plazo nunca superior a 3 meses. Eso sí, si las dos partes denuncian, no exonerará de responsabilidad a ninguno de ellos. Con este punto, se intentan evitar picarescas o acuerdo entre ambas partes para no ser sancionados.
Cualquier infracción prescribirá a los cinco años, que comenzarán a contarse desde el día en que la infracción se hubiera cometido. Con todo ello, se busca que, por ejemplo, se eviten otros fraudes, como facturas en B o pagos sin IVA, sin que ello suponga un problema para los negocios en los que como ocurre en el comercio, se paga normalmente en efectivo.
  • Nuevos medios de pago para limitar el pago en efectivo
Este movimiento choca con otras limitaciones que están llevando a que siga cayendo el uso en efectivo, incluso entre particulares. Por ejemplo, las mayores comisiones por sacar en cajeros ajenos (no se bonifica ya los cajeros de una misma red) ha llevado a que, por primera vez, en plena campaña prenavideña, el volumen de operaciones con tarjeta haya superado al pago en efectivo.
Parte de este avance está también en la tecnología de pago por contacto o contactless. El crecimiento de estos sistemas se está produciendo tanto para el consumidor como para los comercios, estos últimos con nuevos terminales adaptados. Con ello, se multiplicarán el uso de las pequeñas compras, hasta ahora territorio “vedado” para el efectivo. El móvil es otro segmento de medios de pago que crecerá en los próximos años. La tecnología NFC (Near Field Communications) nos permite comprar acercando el móvil a un terminal de venta, pero sin necesidad de realizar contacto. Su hándicap, que, para ello, es necesario que comprador y vendedor hayan adoptado esta tecnología.
  • ¿Un paso atrás a la libertad del consumidor?
Para muchos estos avances no son del todo positivos. Los detractores de este cambio señalan que la desaparición del dinero físico podría perjudicar a los colectivos más desfavorecidos, como personas sin recursos. Por otro lado, los hackers y riesgos de seguridad informática seguirán creciendo. Y por supuesto, las transacciones con estos medios de pago son 100% trazables por las entidades financieras y por los organismos de Hacienda si así lo requieren.
El efectivo no desaparecerá, pero sí parece claro que la confluencia de muchos intereses llevará a una mayor e importante restricción en su uso, y que otros medios de pago clásicos como transferencias o tarjetas bancarias, unidos a otros más recientes seguirán ganando peso.
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História y decadencia del banco más rentable del mundo


No hace tanto tiempo que el Popular, banco español de tamaño mediano sin apenas negocio en el extranjero, aparecía en los «rankings» como la entidad más rentable del mundo junto a los gigantes financieros estadounidenses. La burbuja inmobiliaria se llevó por delante esos buenos números como tantas otras cosas en España. Entró tarde y mal en el negocio del ladrillo y ese ha sido el gran error que ha hipotecado su futuro hasta el punto que ahora, cuando cumple 90 años de historia, se antoja cada vez más difícil que se mantenga independiente y todo apunta a que será absorbido por un competidor de mayor tamaño.
El Popular nació en 1926 como Banco Popular de los Previsores del Porvenir, y en 1947 cambió esa primera denominación por la actual, Banco Popular Español. Fue entonces, a partir de los años 50 y sobre todo de los 60, y más aún bajo la presidencia de Luis Valls Taberner —estuvo en el cargo de 1972 a 2004— y el apoyo del Opus Dei, cuando el Popular se convirtió en un referente no solo nacional de cómo hacer banca. Muy focalizado en el cliente y especializado en pequeñas y medianas empresas, con un saberhacer que todos sus competidores elogian, uno de los principios por los que se guió el Popular en esas décadas fue la austeridad y la prudencia.

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Cambios en la cúpula de Caixabank

La entidad reorganiza su estructura directiva con varios movimientos que afectan principalmente a los departamentos de Intervención y Riesgos y a su filial inmobiliaria.
El hasta ahora director general de Riesgos, Pablo Forero, continúa como director general de Caixabank y como miembro de su comité de dirección, aunque ampliará su dedicación al banco portugués BPI, opado recientemente por la entidad española. Forero participará en BPI como consejero.
Por otro lado, Jordi Mondéjar, hasta ahora director ejecutivo de Intervención, Control de Gestión y Capital, asume la Dirección General de Riesgos, de la que pasa a depender Building Center, filial inmobiliaria de Caixabank.

jueves, 17 de noviembre de 2016

¿Fusiones difíciles?, es mejor solo que mal acompañado


Hasta no hace mucho, los expertos auguraban que el inicio de una nueva ronda de fusiones bancarias no se iniciaría hasta que se hubiera creado un nuevo Gobierno. Con Rajoy de nuevo al frente del Ejecutivo, las prisas pasan a un segundo plano y todos esperan a que haya datos al cierre del actual ejercicio antes de dar cualquier paso. Tanto la renovación interna del Popular como la decisión que el FROB adopte sobre Bankia y BMN serán determinantes ante cualquier movimiento.
Casi ningún banco, con la ex­cep­ción de Bankinter (el único cuyas ac­ciones au­mentan desde pri­meros de año), des­carta en­trar en algún mo­vi­miento cor­po­ra­tivo que pueda sur­gir. Eso sí, las po­ten­ciales fu­siones o in­te­gra­ciones se di­visan con cierta pers­pec­tiva y no al más corto plazo, como se suele su­gerir desde los su­per­vi­sores (Banco de España y Banco Central Europeo).
A tan sólo mes y medio para que se cie­rren las cuentas anua­les, la ma­yoría de los res­pon­sa­bles en banca es­peran a una foto de­fi­ni­tiva de la si­tua­ción de sus com­pe­ti­dores y cuáles de ellos ofrecen mayor atrac­tivo para afrontar algún acer­ca­miento. La pre­sión ac­tual no es igual que en los duros años de la crisis y cual­quier ope­ra­ción debe tener un en­caje em­pre­sa­rial pleno.
Esos son los ar­gu­mentos que es­gri­men, desde hace me­ses, los di­rec­tivos de la banca es­pañola, más cen­trados en me­jorar la efi­ciencia y la ren­ta­bi­lidad con pro­cesos in­ternos que con ope­ra­ciones cor­po­ra­tivas que no siempre su­ponen un avance sig­ni­fi­ca­tivo en esas va­ria­bles ahora tan mi­ra­das.
Como se ha com­pro­bado en el pa­sado más re­ciente, la suma de dos bancos no con­duce de ma­nera in­me­diata a una en­tidad más fuerte y es­ta­ble. Incluso, ha ocu­rrido todo lo con­trario en al­gunas fu­siones casi im­puestas a la fuerza por la si­tua­ción de al­guno de ellos, tanto en ra­tios como en re­sul­ta­dos.
Tal vez por ello, la pru­dencia se ha apo­de­rado de los res­pon­sa­bles de los bancos es­paño­les, que pre­fieren es­perar a tener un pa­no­rama des­pe­jado en todos los as­pec­tos. Y no sólo en el po­lí­tico, que hasta el mo­mento se es­grimía como la mayor in­cóg­nita para abordar cual­quier ope­ra­ción.
Casos pen­dientes
Durante las re­cientes pre­sen­ta­ciones de los re­sul­tados del tercer tri­mestre (el menos atrac­tivo, en teo­ría, por su con­di­ción de es­ta­cio­na­lidad ve­ra­nie­ga), dos asuntos se han cru­zado ante el fu­turo a medio plazo del sector fi­nan­ciero es­pañol. Por un lado, el fu­turo con­junto o por se­pa­rado de las dos en­ti­dades na­cio­na­li­za­das, Bankia y BMN, así como la re­mo­de­la­ción in­terna del Popular.
La ma­yoría de los di­rec­tivos de los bancos han pro­tes­tado ante la po­si­bi­lidad de que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) opte por la in­te­gra­ción de BMN en Bankia. La pe­ti­ción ge­ne­ra­li­zada es que se opte por una li­bertad de mer­cado sobre el fu­turo de las dos en­ti­dades aún na­cio­na­li­za­das.
Precisamente, BMN aún no ha dado a co­nocer sus re­sul­tados del tercer tri­mes­tre, algo que se es­pera con cierta an­siedad en al­gunos círculos para poder eva­luar su in­terés por el grupo que se creó bajo el li­de­razgo de la Caja Murcia pre­si­dida por Carlos Egea. No obs­tante, cual­quier de­ci­sión se adop­taría con las cuentas a fi­nales del ac­tual ejer­ci­cio, según al­gunas fuentes con­sul­ta­das.
Por su parte, el Popular se en­cuentra en el punto de mira de todo el sector por su pro­ceso de re­es­truc­tu­ra­ción in­terno. Tanto su pre­si­dente, Ángel Ron, como el nuevo con­se­jero de­le­gado, Pedro Larena, reiteran de ma­nera cons­tante que la se­gre­ga­ción del ne­gocio ban­cario sano del lastre in­mo­bi­lia­rio, junto a la re­duc­ción de red y plan­ti­lla, ga­ran­tizan su in­de­pen­den­cia.
Las dudas sobre un Popular en so­li­tario se re­flejan en los mer­ca­dos, con un ataque con­tinuo de los fondos ba­jistas contra su co­ti­za­ción. La po­si­ción agre­gada de los cortos se apro­xima al 8%. Sus ac­ciones pierden más de un 70% desde pri­meros de año y se en­cuen­tran en mí­nimos his­tó­ri­cos. Su cas­tigo casi du­plica al que sufre Liberbank (48%), el único banco co­ti­zado que está fuera del se­lec­tivo es­pañol.
José Luis Marco

Bancos que crecen en margen de clientes.

Márgenes de clientes (lo que obtienen por sus créditos menos lo que pagan por sus depósitos)

Bankia, con un 1,41%, registra el menor diferencial, y Popular y Santander son los que más caen respecto del año pasado.
El actual entorno de tipos próximos a cero y negativos está suponiendo una presión sin precedentes para las cuentas de resultados de los bancos españoles. Los ingresos cada vez menores por los préstamos no acaban de verse compensados por los ahorros en la remuneración de los depósitos, de forma que los márgenes se están estrechando. El último Informe de Estabilidad Financiera del Banco de España estima que éstos se han reducido en los primeros seis meses del año un 9,4% respecto al mismo periodo de 2015.
Los últimos resultados correspondientes al tercer trimestre del año muestran que la tendencia de rentabilidad decreciente, de forma general, se ha mantenido en los bancos españoles. De las principales entidades, tan solo Bankinter, CaixaBank y Banco Sabadell han conseguido registrar incrementos en sus márgenes de clientes (lo que obtienen por sus créditos menos lo que pagan por sus depósitos) durante los nueve primeros meses de 2016.
El mayor crecimiento en su spread de cliente durante el último año lo obtiene Sabadell. El banco presidido por Josep Oliu registra en septiembre un 2,60% de margen de clientela excluyendo el efecto de la adquisición del británico TSB, lo que supone una subida del 5,2% en tasa interanual. Cabe señalar que este indicador cae ocho centésimas (desde el 2,68%) respecto al segundo trimestre del año, lo que no impide que el banco catalán siga siendo el que presenta una mayor rentabilidad en este aspecto.
Tras Sabadell es Bankinter el que más crece en un año (un 4,4%) tras alcanzar un margen de clientes del 1,71% en los nueve primeros meses de 2016. CaixaBank es la otra entidad que registra una mejora en la rentabilidad obtenida por sus clientes. Aunque es una evolución positiva mínima, el banco presidido por Jordi Gual mejora un punto básico en su margen de clientela, ascendiendo hasta el 2,04% respecto al mismo trimestre del año pasado.

BBVA se queda igual

BBVA, con un 1,83%, ni avanza ni retrocede aparentemente en el último año tomando como referencia su negocio en España, si bien cabe destacar que mejora su rentabilidad por cliente en ocho puntos básicos (desde el 1,75% de junio). Aparte del banco presidido por Francisco González, el resto de entidades muestran caídas interanuales, lo que muestra lo complicado que puede ser el entorno de tipos próximos a cero.
El banco con peor comportamiento en su margen de clientes durante el último año ha sido Popular. La entidad presidida por Ángel Ron cae un 11,3% desde septiembre de 2015 y se sitúa en un 2,27%, por lo que pierde el primer puesto logrado el año pasado como institución bancaria que sacaba más rentabilidad de su clientela.
Tras Popular, es Banco Santander el que constata una mayor bajada en el margen de clientes de su negocio en España. En concreto, desciende un 10,2% entre septiembre de 2015 y septiembre de 2016, dejando su spread en el 1,57%, lo que le coloca como uno de los más bajos del sector bancario español. La política de alta remuneración de la Cuenta 1,2,3 es una de las causas que explicarían este descenso en el mayor banco español.
De entre los bancos que proporcionan datos también caen, aunque por debajo de los dos dígitos, Kutxabank y Bankia. La antigua caja vasca retrocede un 8,1% en el último año, mientras que el banco nacionalizado lo hace un -4,1%, dejando su margen de clientes en el 1,41%, el más bajo de todas las entidades analizadas. Cuestión aparte es el caso de Liberbank, que proporciona en sus cuentas el dato de margen comercial minorista recurrente. La entidad cae un 6,8% en tasa interanual, y registra un spread del 1,49%.
En este contexto de márgenes en mínimos, ¿qué queda? Recortar gastos, tal y como ha apuntado el Banco de España en su último Informe de Estabilidad Financiera. "En este contexto de márgenes deprimidos que, previsiblemente, se prolongue en el tiempo, es de esperar que las entidades perseveren en sus esfuerzos por aumentar la eficiencia mediante la reducción de sus costes, a la vez que exploren fuentes alternativas de recursos".
NICOLÁS M. SARRIÉS

Extender la pensión privada obligatoria a todos los trabajadores, propuesta de la banca

Las patronales del seguro y de fondos de inversión proponen un sistema similar al que ya está en vigor en Reino Unido e Irlanda. Allí, sólo una tercera parte de las empresas ofrecían pensiones a sus trabajadores, por lo que había un amplio porcentaje de ciudadanos que quedaban fuera del sistema. Ahora, todas las empresas tienen ahora la obligación de proporcionar un plan de pensiones para sus trabajadores y están obligadas a contribuir a ese plan de empleo
El sistema público de pensiones de España está en el epicentro del debate político. La hucha se vacía según transcurren los meses y la factura a desembolsar es cada vez mayor, mientras el mercado laboral no genera los ingresos suficientes para poder mantener el sistema tal y como está establecido en la actualidad. Mientras en el Congreso de los Diputados comienzan las negociaciones para definir una nueva normativa en busca de la sostenibilidad perdida, las patronales del seguro y de los fondos de inversión plantean algunas alternativas. Por ejemplo, un sistema privado cuasi obligatorio similar al que ya funciona en Reino Unido o Irlanda. 
Expertos de primer nivel en los modelos de pensiones de estos países, Alemania y Suecia, han compartido su experiencia y visión sobre las medidas aplicadas que, en todos los casos, combinan los ingresos por pensiones públicas con sistemas privados a través de las empresas. Lo han hecho durante un foro organizado por la entidad financiera Ibercaja y el diario ‘Cinco Días’.
En ésta ocasión han sido analizadas distintas opciones de reforma del sistema de pensiones desde la experiencia de otros países europeos, que han atravesado circunstancias similares a las de España en décadas pasadas. En su opinión, para hacer sostenible nuestro estado de bienestar, hay que abordar tres líneas de trabajo: ampliar la capacidad de crecimiento de nuestra economía, para que las tasas de actividad, empleo y recaudación de cotizaciones sociales sean superiores; revisar y adecuar a las coordenadas actuales y futuras el sistema público de reparto actual; y fomentar la cultura del ahorro a largo plazo entre los ciudadanos, con especial incidencia en los sistemas complementarios privados de pensiones.
Matthew Blakstad, Head of Insight Unit, NEST Corporation (National Employment Savings Trust), ha introducido el modelo inglés; Tabea Bücher-Koenen, jefe de la Unidad de Pensiones y Política Social del Max-Planck Institute for Social Law and Social Policy, ha descrito el modelo alemán; y, por último, Edward Palmer, Profesor Emérito en el Departamento de Economía de la Universidad de Uppsala y Senior Fellow en el Uppsala Center for Labor Studies, se ha encargado de acercar las bondades del sistema sueco.
Mattehew Blaskstad comentó el sistema cuasi obligatorio puesto en marcha en Reino Unido. Según explicó este experto, el sistema nacional de pensiones en Reino Unido tenía un perfil más asistencial que realmente un sistema público de pensiones, por lo que los ciudadanos dependían de planes de pensiones privados. En cualquier caso, sólo una tercera parte de las empresas ofrecían pensiones a sus trabajadores, por lo que había un amplio porcentaje de ciudadanos que quedaban fuera del sistema.
En Reino Unido, todas las empresas tienen ahora la obligación de proporcionar un plan de pensiones para sus trabajadores y están obligadas a contribuir a ese plan de empleo. En este modelo, el trabajador es quién puede decidir no acogerse a uno de estos planes. Por tanto, según explicó Blakstad, es un modelo cuasi obligatorio y de autoadhesión. Este sistema pretende que la contribución de las empresas y los empleados se sitúe alrededor del 8% en los próximos años.
El sistema germano, denominado Plan Reister, también combina la pensión pública con el ahorro privado, y se potencia a través de incentivos la participación de los ciudadanos. De este modo, la inversión de los alemanes en un plan privado cuenta con la subvención con una deducción fiscal o una cantidad en efectivo (para la gente con menos ingresos). Según el método, el 78% de los hogares alemanes compensarían la caída de las pensiones participando de este nuevo modelo.
Finalmente, Edward Palmer ha presentado el sistema sueco, en el que las empresas tienen la obligación de ofrecer un plan de pensiones a sus trabajadores y los empleados están, también, obligados a suscribirlo. El modelo sueco ha influido en otros países que han copiado este sistema y ha supuesto la creación de cuentas virtuales, con dos grandes ventajas: la transparencia y que el pensionista recibe lo que ahorra, lo que también supone la combinación del sistema de reparto, con el sistema de capitalización y de forma obligatoria. En el modelo sueco, cada trabajador tiene una cuenta individual en la que se anotan las contribuciones realizadas tanto por él como por la empresa. El saldo de esa cuenta nacional representa el derecho acumulado de pensión futura.
Raúl Martín

martes, 15 de noviembre de 2016

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El adiós a los derechos consolidados

“Señor, le recuerdo que este tipo de operaciones las puede hacer en el cajero”. Así me contestó un joven empleado de banca cuando recientemente me acercaba a una sucursal a realizar una determinada operación. No contesté; pero que sí que pensé que en el fondo ese joven igual ya no está la próxima vez que vaya. Le habrá sustituido un cajero automático o un ordenador.

Lo más llamativo, es que luego se empleó en explicar lo mismo a una mujer de unos 80 años que no ha utilizado ni piensa utilizar el cajero en su vida. Esa es la banca que rescatamos, con el dinero de todos, y que ha visto esfumar miles de millones de euros. Esa es la banca que según el Gobierno, en una mentira más, iba a devolver hasta el último céntimo del rescate.


Cuando yo era niño y vivía en la calle Barrio y Mier, los empleados de banca formaban cuadrillas y se iban de vinos al término de su jornada laboral. Pasaban por el Alaska, el Jauja, La Solera, El Grajal… ¡Qué bien viven estos de la banca! Pensaban muchos con envidia. Ahora se puede ver alguna céntrica oficina bancaria a las nueve de la noche, con las persianas medio echadas y una tenue luz interior. Dentro, en horario que no tiene límites, hay empleados trabajando. En su mayoría jóvenes que se han llevado el tupperware al trabajo y que van a comisión.


Esta es la sociedad que estamos creando. Una sociedad deshumanizada en la que nada importan la señora de 80 años que no sabe manejar el cajero; y mucho menos el empleado cuya jornada laboral no tiene límite por un sueldo que es indigno. Y este ejemplo, el de la banca, lo podemos trasladar a otros sectores. Construcción, hostelería, medios de comunicación, industria… nos estamos dejando los derechos por el camino. Derechos consolidados a través de la lucha de varias generaciones y de la sangre, sudor y lágrimas de quienes nos antecedieron. En las empresas ya no interesan los empleados con derechos.

Lo importante es que el paro baje, como en una especie de competición en la que el Gobierno de turno se coloca medallas. ¿Qué más da si gran parte del empleo que se crea es basura? ¿Qué importa que más de la mitad de palentinos en situación de desempleo no perciba ningún tipo de prestación? ¿A quién le preocupa que la mayoría de los contratos sean indecentes? Lo importante son los números, no las personas. Aquellos tiempos en los que te podías permitir ir de vinos se están acabando.


¡Bastante tienes con llegar a fin de mes! Sin duda, la clase media está a punto de pasar a los museos, como muestra de lo que fueron mejores tiempos para los trabajadores.

Juan Francisco Rojo




domingo, 30 de octubre de 2016

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Desconexión obligatoria del trabajo fuera del horario laboral

11/04/2014 Los empleados deberán apagar sus smartphones y medios técnicos corporativos. 
Publicamos esta noticia por lo actual de su contenido, ¿quien de nosotros no está sufriendo este problema en su empresa?, los gestores del negocio de nuestro sector están perdiendo los papeles, todo vale con el objeto de conseguir mejores resultados que su vecino. 
¿Su jefe le llama al móvil fuera del horario laboral? ¿Recibe e-mails de la oficina incluso los fines de semana?
En Francia, estas prácticas abusivas van camino de ser desterradasgracias a un acuerdo, firmado tras 6 meses de negociaciones, por las dos principales patronales de sociedades de ingeniera, informática, consultoría y estudios de mercado (Syntec y Cinov) con los sindicatos CFDT y CFE-CGC.
Como un anexo a la famosa ley de 1999 que garantiza un máximo de 35 horas laborables por semana, el actual documento subraya "la obligatoriedad de desconectar los terminales de comunicación a distancia" para facilitar el respecto de las franjas horarias de descanso establecidas por las normativas francesa y europea.
Aunque sólo se trata, por ahora, de una declaración de principios y el Ministerio de Trabajo galo no se ha pronunciado al respecto, el acuerdo representa un signo alentador para las organizaciones de trabajadores, ya que obliga a las empresas a desterrar esta fea costumbre y convertirla en un procedimiento de urgencia al que recurrir únicamente en situaciones excepcionales.
A partir de ahora, los empleados del sector de las tecnologías y los servicios deberán apagar sus smartphones corporativos entre las 6 de la tarde y las 9 de la mañana del día siguiente, así como ignorar los correos electrónicos relacionados con su actividad en el mismo horario.
La medida apunta a proteger a más de 1 millón de asalariados y cargos intermedios que suelen llevarse trabajo a casa y no desconectar nunca de las preocupaciones laborales.

'Depresión y ansiedad generalizada'

Para el dirigente de la CFE-CGC Michel de La Force, resulta imprescindible regular el "tiempo digital de trabajo" con el fin de evitar la sobre-explotación o incluso la auto-explotación del empleado fuera de la oficina y permitir que este "desconecte y se olvide del trabajo por unas horas".
Según el semanario político L'Express, que dedicó al llamado "burn-out" su portada hace algunas semanas, el agotamiento profesional es el mal de nuestro siglo, uno de cada cinco trabajadores lo sufren en el Hexágono y generalmente no ven llegar la crisis psicológica hasta que esta les cae encima.
"Se trata de una auténtica epidemia", explica el Doctor Francis Baumann, autor del ensayo "Burn-out: cuando el trabajo se convierte en una enfermedad" (Editorial Josette Lyon).
"Depresión, síndrome post-traumático y ansiedad generalizada"son los principales síntomas que enumera Jean-Claude Delgènes, director de Technología, gabinete especializado en la prevención de riesgos psico-sociales, quien afirma que cerca de 4 millones de franceses sufren esta variante nociva del estrés debido al trabajo excesivo o compulsivo y no son sólo empleados de alto y medio rango, sino también autónomos o trabajadores por cuenta propia.
Hace siete años, una serie de suicidios entre los asalariados del grupo de automoción Renault lanzó la voz de alarma en Francia. Todos se habían producido en el Technocenter de Guyancourt, en la región parisina, un fenomenal hormiguero donde 10.000 ingenieros y técnicos inventan el coche del mañana.
Al parecer, la decisión del presidente de la corporación, Carlos Ghosn, de lanzar 27 nuevos modelos en apenas tres años habría sido el desencadenante de unos horarios leoninos y unos proyectos de desarrollo tan intensos que obsesionaron a algunos de sus responsables hasta hacerles perder literalmente la cabeza.
Desde entonces, algunas empresas se han concienciado del problema y han empezado a tomar medidas. "Muchas han prohibido las reuniones demasiado tardías. En otras, la luz se apaga automáticamente a una hora determinada, para marcar el final de la jornada.
Algunas han creado normas de conducta para los empleados ordenándoles no responder correo fuera de las horas regulares", señala Anthony Poncier, socio de Publicis Consultants.
Y esta preocupación no es exclusivamente francesa. "Terminar la jornada de trabajo y poder disfrutar del tiempo libre es un derecho inalienable del trabajador", opina Detlef Wetzel, presidente del poderoso sindicato alemán IG Metall.
En ese sentido, Volkswagen tomó la decisión en 2011 de apagar sus servidores informáticos entre las 18.15 horas y las 7.00 de la mañana. Pronto, la empresa de telecomunicaciones Deutsche Telekom se adhirió a la idea. Y la iniciativa fue acogida con entusiasmo por el gobierno de Angela Merkel, que anunció en agosto del año pasado una reglamentación que prohibirá llamar o enviar mensajes a empleados, salvo en casos de emergencias.

Francia no es el único

Yendo un paso más allá en la voluntad de mejorar las condiciones de trabajo, el ayuntamiento de Gotenburgo (Suecia) ha anunciado esta semana que va a probar a reducir el horario laboral a sólo 6 horas diarias, sin recortar por ello el sueldo de sus empleados.
Según el alcalde de la ciudad, Mats Pilhem, ha quedado demostrado que tras seis horas de actividad, los trabajadores se cansan y su productividad baja. Con esta medida, que ya está dando buenos resultados en una fábrica local, el primer edil espera obtener mayor eficacia e incluso crear empleo.
Una directiva europea de noviembre de 2002 sobre Organización del Tiempo de Trabajo especifica que los asalariados de la UE no pueden ser obligados a trabajar más de 48 horas por semana.
Según Eurostat, en 2008, la semana laboral media en el Viejo Continente fue de algo menos de 41 horas por semana, que van de las 39 horas en Noruega a las 43 horas en Austria.
En Francia, la ley de las 35 horas es incumplida abundantemente por las profesiones liberales y los cuadros. Así, la Asociación Nacional de Abogados de Francia (CNB) ha detectado que, en 2008, el 44% de los letrados del Hexágono realizaron más de 55 horas de trabajo semanales para cumplir con las exigencias de sus bufetes.
De ahí el creciente "burn-out" que, ahora, con esta iniciativa en favor de la desconexión telefónica e informática, tal vez podría empezar a evitarse...
JUAN MANUEL BELLVER

jueves, 6 de octubre de 2016

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LA INFORMACIÓN ES PODER, DEUTSCHE BANK TIENE LO QUE SE HA BUSCADO




Ben-Artzi ha relatado cómo muchos otros analistas, no solo de Deutsche Bank, sino de varias entidades con sede en Nueva York, se quejaban del asunto en reuniones privadas o en encuentros «after eight». Todos ellos eran conscientes de que la valoración de riesgo que se hacía llegar a las autoridades no respondía fielmente a la realidad y la mayoría tenían miedo de las consecuencias que podría tener en sus carreras si se descubriese el asunto. La cuestión es que les daba más miedo aún perder el empleo y ser vetado en el sector. “En Wall Street, seguramente también en el resto del mundo, las dos principales motivaciones por las que la gente actúa son la codicia y el miedo”, juzga Ben-Artzi. “Y en mi caso fue el miedo, pero visto desde otro punto de vista. No quería pasar toda mi vida laboral sintiendo miedo, miedo de lo que ocurriría si se descubriese. Es cierto que he pagado un duro precio por ello, pero al menos no vivo con miedo.

El hecho de que Deutsche Bank, el mayor banco sistémico del mundo, se encuentre en estos momentos al borde de la quiebra, está directamente relacionado con un exempleado de la entidad, Eric Ben-Artzi, un analista de riesgo que trabajaba en Nueva York y que un buen día agarró varias cajas de documentos y se las llevó a la SEC para demostrar que el banco estaba inflando partidas deliberadamente, con el objetivo de lograr una modificación de la valoración de su exposición a productos derivados. Varias semanas antes había expuesto el asunto a sus superiores, pero no hubo reacción alguna en la entidad y, finalmente, se dirigió a las autoridades estadounidenses. Poco después fue despedido y su nombre sigue siendo hoy un tabú en las conversaciones entre el personal de Deutsche Bank.
En Francfort han corrido varios rumores sobre las posibles motivaciones que llevaron a este joven y brillante analista a dar semejante paso. Se ha hablado de un enfrentamiento personal con Robert Rice, uno de los encargados posteriormente de la investigación interna, y se ha hablado también de una oscura relación homosexual y una venganza. Pero a nadie escapa que esos rumores son interesados y contribuyen a desprestigiar al informante y, cuando Ben-Artzi ha sido preguntado por su motivación, ha respondido que “… bueno, yo era analista de riesgo, por lo que sencillamente hice mi trabajo. La pregunta debería ser por qué tantos otros antes que yo y tantos otros después no han hecho”.
Que no fue la codicia lo que hubo tras su denuncia es un hecho probado. La SEC quiso premiarle con una recompensa de 8,25 millones de dólares a repartir junto a Matt Simpson, otro analista que posteriormente también contribuyó con datos a la investigación. El dinero procedía de un fondo del Congreso estadounidense y fue ingresado en su cuenta bancaria después de que las autoridades estadounidenses hubiesen impuesto una primera multa a Deutsche Bank de 55 millones de dólares por sus irregularidades contables, con la que quedaba cerrado el caso.
La reacción del analista fue devolver el dinero y enviar un artículo a Financial Times en el que denunció que las “puertas giratorias” entre la directiva del banco y los organismos reguladores estaban sirviendo para que los ejecutivos del banco quedasen impunes. “En este caso, los mejores abogados de la SEC ocuparon antes puestos de responsabilidad en el banco, un ejemplo del movimiento de cargos entre el organismo y el banco, incluso cuando las investigaciones sobre la malversación de Deutsche Bank estaban en curso”, escribió, al tiempo que aseguraba que un caso civil no serviría para solucionar el caso, sino para traspasar el daño a los accionistas. A fecha de hoy, ante todo el que quiere escucharle, Ben-Artzi sigue pidiendo responsabilidades penales y apunta directamente a Robert Rice, abogado jefe encargado de la investigación al Deutsche Bank en 2011, que se convirtió en alto cargo de la SEC en 2013. También menciona a Robert Khuzami, abogado jefe del banco en EE.UU., que dejó su puesto para encabezar investigaciones en la SEC.
Inmediatamente después de la publicación de su artículo en «Financial Times», las autoridades estadounidenses calcularon de nuevo la sanción y propusieron al banco alemán una multa de 14.000 millones de dólares. Deutsche Bank no ha provisionado en sus cuentas mucho más de 5.000 millones de euros para gastos legales y la diferencia entre las dos cifras generó una espiral de desconfianza en su liquidez, cuando no en su solvencia, que ha tumbado su cotización y ha disparado los rumores sobre la necesidad de un rescate, pero si se habla de responsabilidades penales ni nadie cuestiona las puertas giratorias a las que se refiere el analista.
En su opinión, el auténtico origen de la crisis financiera es la permisividad con la que los directivos de bancos, que se benefician directamente a través de sus bonus del maquillaje de las cuentas y la estrategia, entren y salgan de los reguladores como Pedro por su casa. Y si a eso le sumamos que “a alguien se le ocurra hacer su trabajo”, podemos volver a darnos de bruces con otra crisis sistémica en cualquier momento.
ROSALÍA SÁNCHEZ


jueves, 29 de septiembre de 2016

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¿Sobran los mandos intermedios? El plan para acabar con los jefes inútiles

A pesar del adelgazamiento de muchas estructuras empresariales, parece que aún no le ha tocado el turno a los supervisores. La cosa puede estar a punto de cambiar.

Durante los últimos años muchas empresas han optimizado sus estructuras jerárquicas, eliminando puestos o concentrando las mismas labores en menos trabajadores. Sin embargo, hay un perfil de profesional que en muchos países aún ha seguido conservando sus puestos, a pesar de que no siempre su utilidad resulta clara. Se trata de los mandos intermedios, supervisores y administrativos, cuya labor es cada vez más puesta en duda, a pesar de que en España haya sido uno de los sectores más perjudicados por la crisis económica. 
Dos de los grandes críticos de este escalafón de la organización son Gary Hamel y Michele Zanini, dos consultores de la London Business School y el Management Lab, respectivamente, que han analizado durante los últimos años el rendimiento de los mandos intermedios. La conclusión no puede ser más despiadada: no solo la mayor parte de ellos no sirven para gran cosa, sino que recolocarlos realizando el mismo trabajo que aquellos a quienes supervisan dispararía la economía estadounidense en unos 3.000 millones de dólares (141.000 dólares por empleado).

Hay unos 21,4 millones de empleados que “aunque no sea su culpa, están creando poco o ninguno valor añadido”
“Cada vez más gente trabaja en organizaciones grandes y burocráticas”, explican los autores en un artículo publicado en el último número de la 'Harvard Business Review'. “Sin embargo, hay una gran cantidad de pruebas de que la burocracia supone una pesada carga en la productividad y en la resiliencia organizativa, así como en la innovación”. Según sus cálculos, hay unos 21,4 millones de empleados en la fuerza laboral estadounidense que “aunque no sea su culpa, están creando poco o ninguno valor añadido”.

Unas cuentas palmarias

Hamel y Zanini han hecho aquello que muchos mandos intermedios, cuya contribución a la empresa es intangible (ejem) temían: sacar la calculadora y ponerse a hacer cuentas. Según sus cálculos, el ratio en las empresas estadounidenses es de un mando intermedio por cada 4,7 trabajadores. Sin embargo, los autores consideran que pueden hacer descender el ratio a 10 trabajadores por cada superior, lo que liberaría a 12,5 millones de individuos para hacer algo más productivo.
Con el agua al cuello. (iStock)
No es únicamente una cuestión de productividad, aclaran los autores. Es decir, no se trata de que los mandos intermedios no resulten tan productivos como sus subordinados, sino que también su presencia es un estorbo organizativo. Hamel y Zanini recuerdan que los trabajadores que no tienen ningún rol en la jerarquía gastan aproximadamente el 16% de su tiempo rindiendo cuentas a sus superiores inmediatos y cumpliendo con la burocracia, como señaló un informe publicado por Deloitte
¿Por qué, si todos son tan conscientes de la inutilidad de estos puestos, hay tantos? No solo eso, ¿por qué el número de mandos intermedios en países como EEUU se ha duplicado mientras que el de otros niveles de la jerarquía tan solo lo ha hecho en un 40%? Quizá porque se trata del destino natural de muchos empleados 'senior' con experiencia a los que se quiere conferir una mayor responsabilidad y que, a medida que pasa el tiempo, empiezan a acumularse entre los puestos directivos y los soldados rasos. No es su culpa, como recuerdan los autores, pero la proliferación de estas figuras (cuyas competencias, en muchos casos, no quedan totalmente claras) son un importante escollo en la toma de decisiones.
Devolver a los cargos intermedios a otras labores más productivas permitiría mejorar los resultados económicos
“Aquí están los beneficios enormes pero difíciles de cuantificar que se derivarían de una nueva fuerza laboral empoderada pero ya no paralizada por el proceso”, explican los autores. En muchos casos, la iniciativa y capacidad de innovación de los empleados se ve obstaculizada por la toma de decisiones en los escalafones inmediatamente superiores a ellos. Nada de mecanización o internet de las cosas, advierten Hamel y Zanini. Adelgazar la burocratización de las empresas devolviendo a millones de trabajadores atasacados en inútiles cargos intermedios a otras labores sería “una ruta inmediata y menos especulativa para un mejor rendimiento económico”.

El caso de Svenska Handelbanken

¿Cuál es el ejemplo a seguir? Según los autores, el de Svenska Handelsbanken, uno de los mayores bancos nórdicos con sucursales en Suecia, Dinamarca, Finlandia y Reino Unido. Se trata de una de las entidades bancarias con un mayor retorno por acción de toda Europa, una cualidad que los autores achacan a su control de gastos y toma de decisiones.
Las oficinas centrales del Handelsbanken en Estocolmo. (Reuters)
Tan solo hay tres niveles de mando en la jerarquía de una organización que emplea a 12.000 trabajadores. Además, existe una gran independencia en cada una de las ramas operativas, lo que permite una mayor libertad a la hora de fijar precios para los préstamos, el control de sus presupuestos o el trato con el cliente. Lo que para muchos sería el primer paso hacia el caos, en realidad favorece una estructura más ligera y dúctil a la hora de adaptarse a las necesidades de cada región.
“Casi todas sus decisiones van en el sentido contrario del conocimiento bancario convencional, que mantiene que para ser eficiente un banco debe consolidar las actividades operativas y centralizar la toma de decisiones en precios o préstamos”, explican los autores en 'HBR'. Sin embargo, el banco ha mejorado con mucho los ratios entre pérdidas y ganancias del sector debido a su estructura organizativa. Otras empresas con una gran optimización empresarial son Gore-Tex, la compañía de videojuegos Valve, la tomatera Morning Star o la acerera Nucor.
HÉCTOR G. BARNÉS